La Trilogía de los X Men o porqué no me gustan las adapataciones de tebeos por norma general.

Por fin he visto la esperada tercera película de los X Men. Todo un acontecimiento. Pensada como final de una trilogía que se adivinaba entre las referentes de las adaptaciones de cómic de género superheroico al cine, ha acabado defraudando a una gran parte de los espectadores, ya sean aficionados o no.

Quien más quien menos de los que leéis este blog sois asiduos u ocasionales lectores de tebeos y conocéis, quien más quien menos, la importancia que tiene un universo tan complejo como el Universo Marvel en el común de viciados al noveno arte y en el imaginario popular. También, la mayoría, habréis visto la cantidad de adaptaciones de tebeo que hemos sufrido (en su mayor parte) desde que se hizo patente la falta de ideas de los guionistas y productores de Hollywood: Daredevil, Electra, los dos Spidermans, Hulk, X Men, Los 4 F…, por norma general han sido auténticos castañones que han aburrido a los profanos y han indignado a los iniciados, eso si, por diferentes razones…

Cada uno de nosotros tenemos en la mente cómo debe ser el cariz de los personajes de tebeo en una adaptación al cine. Lo tenemos clarísimo. Y no nos ponemos de acuerdo. ¿Por qué? Pues porque la psicología del personaje cambia a lo largo del tiempo (en los ejemplos de Spiderman y Hulk, por ejemplo, con más de 40 años de historietas seguidos, es algo palpable y asumido), y tenemos una visión sesgada por alguna o algunas de las etapas por las que pasa el personaje. Y cuando el carácter no coincide con el que tenemos idealizado en la mente, no nos gusta.

Por ejemplo, en los X Men, una de las series que más he seguido a lo largo del tiempo.

Tras una primera película defraudante y una segunda película esperanzadora, le ha tocado el turno a una tercera peli innecesaria. Parecía que los personajes ya se habían definido en la segunda entrega, pero en esta tercera le dan una nueva vuelta de tuerca descolocando hasta el más pintado.
Cíclope apenas se ve (cosa que la mayoría agradecemos, en serio). Kurt, ni aparece. Coloso sólo acarrea teles de un lado para otro y Kitty tiene sus 2 minutos de gloria, pero poco más.

Lobezno es uno de los personajes centrales desde la Segunda Génesis. Aún saliendo de la formación en ocasiones ha tenido serie propia en la que podíamos seguir su evolución. En las películas ha tenido un papel principal (de hecho la última se podía haber titulado “Tormenta y Lobezno”), pero no me esperaba un “moña” como el que nos han presentado desde el principio, que tiene su apogeo en una última película en la que llora dos veces.

Hala, media nena…, los hombres con esqueleto de Adamantium, garras y factor de curación no lloran…

La saga de Fénix Oscura es una de las más bonitas y en las que se desarrollan de una manera intensiva los caracteres de los componentes (en ese momento) de la Patrulla X. Un momento de tal presión a escala universal como el que provoca Jason Wyngarde hace que los personajes evolucionen muy rápidamente y se posicionen en unos parámetros de comportamiento que no se verán demasiado variados hasta mucho tiempo después. Es por esto por lo que me parece insuficiente el tratamiento que se le ha dado al tema en la tercera entrega de la saga. Se han cepillado de un plumazo seguramente el momento cumbre de los guiones de Claremont.

Venga, que hay prisa y mucho que meter…

Cada una de las adaptaciones que se han hecho de tebeos, hubiese dado para una serie de televisión de esas que están tan de moda ahora, de 40 minutos cada capítulo y que llegamos a tragarnos en versión original subtitulada por internautas por no esperar los 4-5 meses que tardará en salir en España en español, si es que sale (bendito emule). ¿Por qué no hacen eso? Por cuestiones de merchandising y promoción. Es mucho más fácil concentrar los esfuerzos de marketing en tres momentos puntuales en un lapso de 6 años (como en el caso de los X Men) que mantener una campaña constante durante esos 6 años. La “casa de las ideas” es la “casa de los dineros” desde hace mucho tiempo, qué le vamos a hacer…

Como cosas buenas, las reediciones en plan baratero del material antiguo de las series, que muchas veces supera en calidad de edición a los tebeos de grapa que coleccionábamos con 14 años y que están cogiendo polvo en las estanterías. Es un buen momento para releer las lecturas de adolescencia y ver que el tiempo pasa para todos, incluso para mí… ¡Sigh!

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