La política, Fábulas y el blog

No quería preñar de política este cuaderno, pero va a ser imposible.

Mi vida está impregnada de ideología por los cuatro costados:

– Me preocupa la falta de ideología de nuestros líderes políticos.
– Me preocupa la falta de ideología de mis vecinos y amigos.
– Me preocupa la falta de ideología de los que sufren injusticias.
– Me preocupa la falta de ideología que rige nuestros actos.

Creo, y en éso espero no equivocarme, que la ideología es la parte que no nos pueden quitar aunque nos machaquen socialmente. Si careces de ella, no puedes reponerte de los envites del sistema y mucho menos oponerte a sus mecanismos.

Todo ésto me viene como reflexión de la precariedad laboral que sufre la gente de nuestra edad porque no tienen más narices que trabajar en esos empleos de mierda con contratos de mierda, ya que están esclavizados por esos entes demoniacos que son los bancos, con los que han contraido matrimonio hasta que la muerte los separe para poder hacer frente al suplicio que supone poder llegar a disfrutar de ese derecho básico de todos los españoles que nos garantiza la Constitución inacabada e inacabable que nos regaló la muerte del dictador.

Y nos pasa más o menos lo que a los personajes de Fábulas. Viven en un mundo real añorando un mundo de cuento, escrito por otros. Un mundo de cuento como el que nos garantiza que vamos a tener un empleo y una vivienda digna. Un mundo de cuento como el que nos cuentan los dirigentes del Partido Popular cuando nos dicen que no negociaron con ETA. Un mundo de cuento como aquel en el que Robin de Loxley ponía a prueba a los sicarios de El Adversario. Un mundo de cuenta donde el Lobo Feroz puede, y lo consigue, recordarnos a Phillip Marlowe…

El arte de Buckingham

Con los preciosos 3 tomos que llevo leídos de Fábulas me he dado cuenta de varias cosas: de que Mark Buckingham es un máquina del dibujo; de que estos americanos fagocitan las tradiciones del resto del mundo (El soldado y la muerte que se cuenta al principio de uno de los tomos, es un cuento ruso, aunque lo inserten en la Guerra de Secesión) y de que hay cuentos que coincides con el guionista en que habría que quemarlos en la hoguera. También me he dado cuenta de que, como con las fábulas que escribe Willingham, son muy pocos los que desprecian la comodidad de Villa Fábula (un rincón de cuento en un mundo de carne) y se implican en el mundo que les rodea. En este caso, de los personajes principales, los que más interactuan con el medio “real” son los tres antagonistas: Feroz, Jack y el Príncipe Azul, que son al final los que sacan en gran medida las castañas del fuego al resto.

¿No pasa lo mismo en la vida real?

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