Una película: Kiss me Kate

Hacía tiempo que no veía un musical del calado del film Kiss me Kate (1953), de George Sidney y con canciones del genial Cole Porter.

Aunque la historia no dice nada nuevo (simplemente es un remake de “La fierecilla domada”), el final es apresurado, incoherente y absurdo, y los protagonistas Howard Keel y Katryn Grayson son francamente odiosos, la película se convierte en imprescindible por varias razones:

– Una expléndida secundaria, Ann Miller, con una voz de contralto IMPRESIONANTE y unas dotes de bailarina espectacular, en cuya voz y largas piernas recaen los mejores y más memorables números musicales: Too Darn Hot, Always true to you in my fashion y Why can’t you behave.

– Un magnífico bailarín, Tommy Ral, que se marca un numerazo musical en Why can’t you behave en el que estás sufriendo constantemente por su integridad física.

– Un contrapunto cómico, llevado a cabo por Keenan Wyn y James Whitmore, dos gangsters muy peculiares que protagonizan la escena más hilarante de la película subidos al escenario del teatro musical vestidos de pajes y que se arrancan con el número musical más simpático del film, Brush up your Shakespeare.

Por último, una gran labor de composición de Cole Porter, que consigue que un “rollito” como éste no haga que te plantees que haces viendo esta película y no cortándote las uñas o comprobando la fecha de caducidad de tus yogures.

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