La nefasta política educativa de Camps

Aparte de la cagada mayúscula del reglamento para impartir en inglés la Educación para la Ciudadanía, el ejecutivo de Francisco Camps tiene en su haber el “mérito” de haber degradado la educación pública a  niveles tercermundistas en sus 12 años de desgobierno.

El curso 2008/2009 empezó con la increíble cifra de 25.000 alumnos recibiendo las clases en barracones. Estos barracones, definidos por el inútil Conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, como “caracolas”, a pesar de los contínuos planes ficticios que desde el aparato propagandístico del Consell se anuncian constantemente.

Por ejemplo, el Mapa Escolar de la Comunidad Valenciana, que data de 1996 está todavía por acabar, y aún así, ha ido siendo vendida la gestión pepera periódicamente con los brindis al sol de Creaescola, presentado en 2004, y Milloraescola, con una validez de 2005 a 2009, hechos de cara a la galería y que no han sido cumplidos por la insuficiente inversión en materia educativa. Eso si, Camps se vanagloriaba de haber construído un circuito de Fórmula 1 en Valencia (que se utiliza 3 días al año) en tan solo 11 meses. El coste de este circuito supone 54 millones de €, importe suficiente para la construcción de alrededor de 27 colegios públicos.

Además, la dificultad que presentan los colegios concertados apoyados por la derecha para que los alumnos hijos de inmigrantes se matriculen en ellos, alumnos que por sus características lingüísticas necesitan atenciones especiales, concentran la matriculación de los mismos en un 86% en centros públicos, situación que llega a un 90% en la provincia de Alicante, permitiendo así las autoridades educativas una política segregacionista de facto, al más puro estilo del apartheid surafricano.

La suma de todas estas barrabasadas, en definitiva, fruto de la mala fe o de la mala gestión del ejecutivo de Camps, hace que en la Comunidad Valenciana, el 45% de los alumnos no se encuentren en el curso en el que deberían estar, mientras que la población escolar que termina la ESO ha bajado al 60,3%, la tasa más baja de todo el Estado por delante solamente de la ciudad autónoma de Ceuta, habiendo empeorado en los últimos 8 años 14 puntos porcentuales, todo un récord negativo para cualquier gobierno que se precie.

Y es que asusta lo rápido que se han degradado los servicios públicos cuando, en los últimos años, las transferencias autonómicas desde el Gobierno Central han sido cada vez mayores.

Al final el inútil de Camps hará bueno al caradura de Zaplana.

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