Acerca de la Gürtel

Parecería mentira si no fuera porque los periódicos no paran de poner en conocimiento nuevas informaciones con muchos visos de credibilidad sobre este tema.

Según un informe policial, los más altos dirigentes tanto orgánicos como institucionales del PPCV organizaron e institucionalizaron una red de financiación ilegal de su partido sirviéndose tanto de su situación de preponderancia institucional como de una red de empresas constituidas para tal efecto. A través de este entramado, determinados empresarios, siempre presuntamente, medraron económicamente a base de adjudicaciones hechas, en el mejor de los casos, con una dudosa legalidad.

Con este panorama surgen a priori una serie de reflexiones:

– ¿Hasta qué punto está la organización (PPCV) contaminada por esta red corrupta?

Dado que el sistema de elección de los cargos en el PPCV es bastante poco democrático, y fomenta el dedazo y la red clientelar, es muy posible que para gran parte de los afiliados de base este escándalo les suene a chino mandarín. Si, como parece, estos tejemanejes son responsabilidad de los mandamases del partido, las bases deberían ser las primeras en pedir una depuración de la cúpula, exigiendo responsabilidades tanto políticas como penales a los artífices del desaguisado, y no seguirles el juego de descalificaciones que, en su huída hacia adelante, están perpetrando en un desesperado intento de salvar su posición de poder.

– ¿Hasta qué punto se ha infiltrado la red corrupta en las instituciones del Estado de Derecho?

Las relaciones afectivo-familiares (demostradas) entre los protagonistas del Caso Gürtel, en el que de una u otra manera están implicados empresarios, políticos, jueces y personal de la administración lleva a cuestionar muy seriamente la estrategia clientelar de control que ha impuesto el PPCV en sus años de gobierno en el País Valencià. Si esto es así, y a la luz de los informes policiales, de la actuación de determinados jueces y de las declaraciones de personal de la administración y de los políticos que la dirigen, parece serlo, estamos ante el caso más grave de prostitución del Estado de Derecho cometido en nuestra todavía joven democracia. Este supuesto debería llevar a la sociedad a pedir responsabilidades políticas (en las urnas) y penales (mediante la acusación popular de estos supuestos delitos), para no fomentar la berlusconización de la política valenciana.

Por otra parte, desde los partidos de la oposición nuestra responsabilidad nos obliga a denunciar ante la opinión pública estos desmanes presuntamente cometidos por el partido del gobierno autonómico, algo en lo que se están aplicando los portavoces en el parlamento valenciano del PSPV-PSOE, de EUPV y de Compromís, así como nuestro Secretario General Jorge Alarte desde su puesto orgánico.

Y la prensa, como cuarto poder que es, debe hacerse eco de estas vulneraciones de nuestras libertades y derechos, no cayendo en la pegajosa trampa que lanzan los implicados de anécdotas y difamaciones que intentan confundir a la  opinión pública e igualar a sus ojos por lo bajo la imagen que la ciudadanía tiene de sus instituciones, de la política y de los políticos.

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Un pensamiento en “Acerca de la Gürtel

  1. Dejo un comentario que tiene que ver con la rama madrileña del caso Gürtel, pero que se podría relacionar con las reflexiones que expongo en esta entrada:
    “Estamos viendo, ya casi sin lugar a duda, la corrupción hondamente anclada en la misma entraña de un partido político. Era de temer para cualquier persona atenta a la actualidad política porque ha venido precedido por una larga retahila de casos en ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Pero lo más relevante del caso para mí se centra en dos cuestiones:

    1) La reacción de la cúpula del partido. Si todavía se acepta la hipótesis de que queda un núcleo sano en el mismo hubiera sido de esperar que mirando al futuro la cúpula se hubiera esforzado en una tarea de cirugía para sanear el colectivo eliminando sin piedad a quienes tanto daño les están haciendo a su partido y al país. Pero en lugar de ello se abrazan sin dudar a su tejido corrupto y arremeten contra todo dios que ejerza la denuncia o la crítica dentro o fuera del partido. Aparte de quedar toda la cúpula en entredicho con esta conducta, conducen a la formación a paso firme hacia el abismo.

    2. El electorado de ese partido. Su conducta es para mí lo más preocupante puesto que se ha mostrado insensible a los casos patentes de corrupción y ha seguido votando a los corruptos. Frente a quien sostiene el carácter “inocente” del cuerpo electoral pienso que una conducta sostenida insistentemente por esa parte del cuerpo social, muy dificilmente atribuible a la ignorancia, apunta más bien en la dirección de un encanallamiento colectivo, de una auténtica complicidad con el decaimiento moral que augura un futuro muy negro para España. Porque en este caso no estamos hablando ya de un grupo, de una cúpula o de un partido sino de capas sociales muy amplias. Da por igual asco y miedo.”

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