La línea roja: un concepto difuso e intermitente.

Los que frecuentamos la actualidad política estamos acostumbrados a oír el concepto “línea roja”.

Esta metáfora de origen británico se basa en la batalla de Balaklava, en la guerra de Crimea, donde un contingente de infantería (casacas rojas) se enfrentó a la caballería rusa sin esperanza de victoria. Sobre Balaklava podéis ver la película “La carga de la Brigada Ligera”, con Errol Flynn o leer el poema de  Tennyson.  Significa resistir hasta las últimas consecuencias en una posición determinada.

La delgada línea roja de defensa.

La delgada línea roja de defensa.

Para George Lakoff, este concepto supone una metáfora de los límites que, en política internacional, está dispuesto a soportar el país que ostenta la hegemonía cuando otros países le llevan la contraria. El traspaso de esta línea roja por parte de Bachar Al Assad con la utilización de armas biológicas supuso el cambio de discurso de la administración Obama respecto a la intervención en la Guerra Civil de Siria (discurso que volvió a cambiar cuando un grupo de yihadistas insurgentes asaltaron un arsenal de armas suministrado por EEUU). Si el oponente traspasa la línea roja, se actuará con toda la contundencia posible. Si quieres leer el análisis completo, haz click aquí.

Lakoff viene a decir que este concepto supone lo siguiente: “si pisoteas esta línea metafórica que supone la violación de tal o cual derecho, servicio, bien…, prepárate a sufrir las consecuencias”. Es decir, que este concepto funciona en una relación antagonista, entre adversarios o enemigos. Sin embargo, no funciona de la misma manera en una relación menos definida, cuando se utiliza para las propias acciones u organización.

Utilizando la clasificación de Greimas en su teoría actancial, la línea roja sería el impedimento o acción que interpone el oponente para que el sujeto no pueda otorgar el objeto al destinatario. Y todo impedimento del oponente, según la metáfora de la línea roja, llevará una reacción contraria por parte del sujeto o del destinatario.

Analicemos el caso de Obama según el modelo actancial de Greimas combinado con la metáfora de la línea roja:

Sujeto: Administración norteamericana.

Objeto: Paz mundial, estabilidad internacional, respeto a los derechos humanos y tratados internacionales.

Destinador (el que otorga dicho objeto): en teoría, la ONU; en la práctica, la OTAN/EEUU.

Destinatario: Comunidad internacional, población siria, opinión pública internacional, opinión pública estadounidense.

Oponente: régimen de Bachar Al Assad.

Línea roja: uso de armas químicas.

Reacción: intervención militar.

Como vemos, muchas veces el establecimiento del discurso por parte de una potencia da por supuestos muchos de los ítems aquí contenidos. Depende de la posición subjetiva compartiremos esa clasificación o no.

Aquí la pregunta es la siguiente: ¿Cumplió la administración Obama con la reacción propuesta ante el traspaso de la línea roja? No. Ante la reacción de la comunidad internacional, Obama da marcha atrás. Este cambio de idea no ha supuesto ninguna consecuencia visible en el corto plazo en la configuración de la administración Obama. Pero sin embargo sí que habrá sumado (no sabemos en qué proporción) algún punto al índice de desaprobación de su gestión.

Aprobación/Desaprobación de Obama en 2013

La condición de “pato cojo” de Obama (mandatario que está en los últimos compases de su carrera política), reduce la presión ante este incumplimiento de posiciones éticas, estratégicas y políticas. La imposibilidad de reelección por prohibición constitucional hace que se relativice la importancia de sus decisiones políticas.

Una vez analizado un caso de política internacional, pasemos a un caso más cercano para comprobar si realmente este concepto se utiliza correctamente.

En sus primeros meses como President de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra marcó una metafórica línea roja contra la corrupción en el seno del Partido Popular. Analicemos los distintos actores:

Sujeto: Alberto Fabra

Objeto: Ética, buen gobierno, transparencia, firmeza contra la corrupción.

Destinador (el que otorga dicho objeto): No queda claro si es el Partido Popular de la Comunidad Valenciana o él mismo.

Destinatario: militancia del PP, votantes, ciudadanía en general.

Oponente: cargos corruptos, imputados.

Línea roja: tolerancia con la corrupción, encubrimiento de prácticas corruptas.

Reacción: marginación, expulsión de cargos corruptos e imputados, impedimento de continuar con su carrera política.

Como vemos en este caso, en una estructura presidencialista como es el PPCV, el destinador y el sujeto coinciden. Al ser un proceso interno en gran medida, el destinatario y el oponente también. Por esta razón, la metáfora de la “línea roja” y su cumplimiento depende en mayor medida de la subjetividad de los públicos. Pero, sobre todo, no queda claro ante quién se responde y cuáles son las consecuencias de un incumplimiento de los compromisos.

Pero ¿ha cumplido Alberto Fabra con la reacción propuesta ante el traspaso de la línea roja? No. El PPCV sigue manteniendo cargos imputados en puestos de responsabilidad e incluso en el seno del partido se han recogido firmas para conseguir el indulto de cargos condenados en firme.

Como en el caso de Obama, también ha supuesto (tampoco sabemos en qué medida) la pérdida de apoyo electoral que se refleja en los sondeos. Pero ninguna consecuencia inmediata que haya supuesto un cambio en sus políticas. La condición de “pato cojo” virtual que las encuestas de intención de voto otorgan a Alberto Fabra hace que estas consecuencias no se vean en una reacción contundente de sus destinatarios por cruzar la línea roja que supone no respetar las líneas rojas que se había marcado. Da la sensación que se espera que pasen estos 18 meses que quedan hasta las elecciones para reconfigurar las posiciones ante la nueva situación resultante.

Evolución del voto/intención de voto en el País Valenciano 2011-2013

Evolución del voto/intención de voto en el País Valenciano 2011-2013

 

Aunque la línea roja se utiliza constantemente, se hace para establecer unos marcos mentales determinados en los públicos. Intenta transmitir imagen de fortaleza, intolerancia ante prácticas poco éticas o sociales y antagonismo hacia otras posturas políticas o morales. Pero en la práctica no supone más que “postureo” y marketing político, dado que importa poco cumplir con las amenazas cuando éstas se concretan. En los procesos internos de un gobierno o partido político, estas líneas rojas no suponen más que un componente más del discurso retórico político, que se ven superadas una y otra vez en el día a día de la acción política.

La factura de la luz

Ayer vivimos uno de los momentos más patéticos de lo que lleva el PP de mandato (y ya es decir).

Aunque estamos acostumbrados a que nos mientan sistemáticamente, asistimos a un espectáculo de desmentidos, caras de susto y descalificaciones extemporáneas por parte de los responsables del PP (especialmente de su Community Manager).

Tras oponerse a una más que justa petición de la cámara baja a que se estableciera una moratoria que impidiera cortar la luz a personas en riesgo de exclusión social en pleno invierno, la subida del 2% que impulsó el ministro Soria, sumada a la pantomima de “subasta” para establecer el precio del kW hicieron que el anuncio de una subida del 11% en el conjunto de la factura de la luz incendiara las redes sociales (y lo que no son las redes sociales, porque había que escuchar las conversaciones en el autobús).

Para más INRI, no tuvieron mejor idea que echar balones fuera.

La ineficacia de este gobierno es palmaria. La calidad humana de sus integrantes deficiente. La preparación y ecuanimidad de sus ministros, mínima. Y la población está muy cansada.

Como sociedad hemos aguantado en los últimos dos años todo tipo de atropello. Y mientras que el catalizador en el País Valenciano de una contestación más o menos coordinada ha sido el cierre de RTVV, parece que e España la factura de la luz puede ser la piedra de toque sobre la que se construya una alternativa seria al gobierno del PP.

Que ya toca.

Análisis del #25M

Durante unos meses hemos observado cómo, desde la derecha que ocupa las rotativas, las redacciones, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y hasta el gobierno de España, se orinaban de placer ante la posibilidad de que el último bastión socialista, Andalucía, cayera en manos de la autodenominada “marea azul”.

Hoy, tras la pírrica victoria del PP en Andalucía (comunidad autónoma en la que han perdido varios cientos de miles de votos en tan solo 4 meses) y el claro estancamiento del PP en Asturias (dónde la fuerza más votada, y de largo, ha sido el PSOE), la situación política y mediática ha cambiado.

Esta mañana, desde esas mismas redacciones (en las que estarán pasando la fregona después de tantos meses vertiendo fluidos en los suelos) se está atacando al pueblo andaluz, donde daban por descontada la victoria por mayoría absoluta, culpándolo de las futuras renuncias a las que, presumiblemente, tendrá que hacer frente el españolito de a pie.

Un poco de seriedad y frío análisis les convencería de las verdaderas causas de la debacle pepera de ayer (pues una debacle es no llegar ni a acercarse a los resultados deseados).

  • Por un lado, el PSOE ha sufrido un severo correctivo fruto de la incapacidad de atajar conductas imperdonables a algunos de los cargos designados por el actual o anterior gobierno. Este castigo se ha visto reflejado en la pérdida de la mayoría absoluta.
  • Por otro lado, también el PSOE ha visto recomendada con una buena fidelidad por parte de sus votantes ante unas mejoras muy significativas en materias de cobertura social (Sanidad, Educación y Dependencia), que hacen de Andalucía una comunidad muy a tener en cuenta en materia de gestión del Estado de Bienestar.
  • Por su parte, el PP ha visto cómo el electorado le castigaba de manera significativa por su falta de diálogo, su prepotencia y su actitud paternalista (muy de “señorito andaluz”), escenificada magistralmente por un auténtico torpe en política como es el señor Arenas, convenientemente acompañado por los corifeos mediáticos y correligionarios políticos (como los interesados del CiU) que han atacado a todo colectivo trabajador andaluz. No asistir al debate, además, supuso un insulto a la inteligencia del electorado.
  • La gran vencedora, por último, resulta ser Izquierda Unida, que tiene en sus manos la posibilidad de adquirir responsabilidad de gobierno y tirar del PSOE hacia la izquierda. Esta responsabilidad se ve agigantada por la confusión y el desapego que puede acarrear en sus votantes que repitieran el esperpento de Extremadura y facilitaran el gobierno de la derecha.

Respecto a Asturias, Cascos ha demostrado cómo perder los papeles en el gobierno y cómo una formación personalista puede defraudar al electorado en muy poco tiempo cuando te basas únicamente en el magnetismo de un líder que, como en el caso de Arenas, ha demostrado su torpeza a la hora de encabezar proyectos. Cuando se clarifique, con el voto exterior, la situación, haré un análisis más detallado de la situación.

Así, encontramos ciertas claves que es conveniente recordar tanto a tirios como a troyanos:

  1. El PP tocó techo el 20 de noviembre y a partir de ahora, gracias a su política salvajemente neoliberal en lo económico y ultraconservadora en lo social, corre serios riesgos de rápido hundimiento electoral en próximos comicios.
  2. Arenas es un cadáver político. No le quieren en Andalucía y debería, tras 4 derrotas, retirarse de la vida pública y, no sé, gestionar una finca o dirigir un banco. Que le pida consejo a la Casa de Alba o a su colega Rodrigo.
  3. El PSOE debe virar a la izquierda para recuperar a una bolsa enorme de abstencionistas que le han retirado su apoyo pero no se lo han dado a la derecha. Es un toque de atención o, mejor dicho, una colleja como un piano.
  4. Izquierda Unida debe pensar con la cabeza y no con la tripa y demostrar que todo lo que predica desde la oposición lo puede hacer en el gobierno. Estoy deseando verles con responsabilidad institucional seria.

Repercusiones

En una comparecencia que daba vergüenza ajena, Camps dimitió apelando a su “sacrificio” (inducido, al parecer) y llamándonos “necios” y “miserables” a todos aquellos que no hemos comulgado con ruedas de molino ni hemos transigido con su desgobierno, prepotencia y mentiras continuadas.

La comparecencia de ayer es un resumen de lo que han sido los últimos años en el PPCV: una sarta de despropósitos, de manipulación, de censura (las imágenes de ayer de cómo no dejan emitir a http://www.lasprovincias.es son toda una metáfora de la gestión del PP) y, sobre todo, de lloriqueos.

Y llorando por dentro supongo que estarán aquellos a los que ha dejado con dos palmos de narices, entre ellos al nuevo alcalde y a los votantes del Partido Popular de Sant Joan, a los que prometió, escribiendo en una barra de hielo como ha hecho durante todo su mandato, una lista de mentiras que la mayoría de la población de nuestro pueblo sabíamos que no cumpliría.

Ahora tenemos la certeza de que no las cumplirá.